LA MEMORIA SECRETA DE LAS HOJAS. Una historia de árboles, ciencia y amor. HOPE JAHREN

En esta autobiografía de Hope Jahren, editada en Paidós, su autora entremezcla sus recuerdos de diferentes etapas de su vida (marcada por la impronta de un padre científico) con su apasionada y constante entrega  a su profesión científica, que experimenta continuamente en el terreno de la botánica.
De un modo didáctico y ameno va explicando paso a paso distintos aspectos del crecimiento de las plantas, descubrimientos, pequeños escollos, logros... en sucesivas investigaciones presididas fundamentalmente por su intensa pasión por su trabajo.
Reseñaría el valor de la figura del entrañable amigo investigador que la acompañará a lo largo de su trayectoria de aprendizaje profesional y a la vez vital. Recojo la interesante cita de la contracubierta del libro:
  1. "Una semilla sabe esperar. La mayoría de las semillas esperan un año antes de empezar a crecer; una semilla de cereza puede llegar a esperar hasta cien años sin ninguna dificultad. Debe darse una combinación única de temperatura, humedad y luz, junto a otros factores adicionales, para convencer a una semilla de que salte al exterior y se decida a cambiar. Para que aproveche su primera y única oportunidad de crecer"

1 comentarios:

Enabio dijo...

La historia natural vende. Pero que nadie se engañe. Ya lo hice yo. Este no es un libro de historia natural. Es un libro de peripecia personal. De botánica, más bien poco. Está lleno de anécdotas personales, en mi opinión, irrelevantes, con un excesivo abuso del "yo, mi, me, conmigo". “Chica de laboratorio” es el título original. Cualquiera puede suponer el objetivo de los editores al cambiar el título en castellano. Había que usar una de esas palabras mágicas: “secreta” (memoria secreta). Simple marketing. Para la autora, la ciencia es un título, una carrera profesional y nos relata sus esfuerzos por “brillar”…
Confieso que cuando vi que el libro se presentaba como el “best seller” de una de las personalidades “más influyentes” (sic) desconfié de tal arrogancia. Háganlo ustedes.
Pero lo más sorprendente es que, en muchas de las reseñas que se han publicado del mismo (acaso copiadas unas de otras sin haber leído el texto), se compare a la autora con Jennifer Ackermann (El ingenio de los pájaros es excelente), Oliver Sacks, Stephen Jay Gould, o el mismísimo Gerald Durrell. Nada que ver.
Cuando uno ha leído buena literatura, no se acostumbra a la mala. Mi opinión: científicamente pobre, culturalmente irrelevante. Y desde punto de vista editorial un producto que se pretende vender con publicidad engañosa.
Disculpen la franqueza.

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DesordenadasLecturas
de
Beatriz González López
gonlobea@gmail.com

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