EL PUENTE DONDE HABITAN LAS MARIPOSAS. Filosofía de la respiración. NAZARETH CASTELLANOS

A través de muchas referencias a la filosofía (especialmente a Heidegger) y a la neurociencia (de la que la autora es especialista) Nazareth justifica cómo la respiración es esencial como medio de conectar lo exterior con nuestro interior; una práctica que debe ser aprendida y aplicada para que mejoremos interiormente.
Se inicia el ensayo con la siguiente cita de Ramón y Cajal:
"Todos podemos ser escultores de nuestro propio cerebro, si nos lo proponemos"
Tras explicar cómo la palabra BIOSOFÍA ("sabiduría de la vida") resumirá la intención de que resume (pág 35: "la mirada humilde del que busca esculpir su cerebro apoyándose en el estudio científico de la biología").
Se centra en el II Capítulo en "CONSTRUIR" (refiriéndose a cómo estamos influidos por la huella genética que cada uno lleva impresa -me ha gustado especialmente el  apartado titulado: "Museos desordenados". En las pp 97-98: "...somos museos desordenados que exhibimos y almacenamos las obras más destacadas de quienes nos han precedido y aquellas que hemos hecho con nuestras propias manos".
En el Capítulo III HABITAR se centra en la respiración como base para que la mente mejore la salud.
En el IV se reúnen 5 cartas que reescribe/reelabora para mostrar las que en su día se enviaron Heidegger y su amante Hannah Arendt. En ellas, la reflexión/ práctica es sobre la importancia de la respiración y las técnicas para lograr la práctica con evidencias científicas sobre su importancia e influencia.
En el V: PENSAR, se interioriza cómo es realmente difícil encontrarse con uno mismo y las técnicas para lograrlo.
Por último, el ensayo termina con un apartado que casi se corresponde con el título elegido. En ella se sintetizan todas las conclusiones y se recapitula sobre diferentes informaciones de distintos filósofos que fueron expuestas en páginas anteriores en su relación con el aspecto científico de la neurología.
En la página 260 afirma: "Las neuronas, mariposas del alma. Mejor dicho, no son mariposas, llegan a convertirse en ellas".
Pág 261: "Sin neuronas no hay puente, pero, sin puent, no vuelan las mariposas".
 

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DesordenadasLecturas
de
Beatriz González López
gonlobea@gmail.com

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