EL ESPEJO DE NUESTRAS PENAS. PIERRE LEMAITRE

 

Han sido varias las novelas de Lemaitre que he reseñado en DesordenadasLecturas: Álex, Rosy & JohnVestido de novia, Irene, Tres días y una vida, Nos vemos allá arriba, Los colores del incendioLas dos últimas forman parte de la trilogía "Los hijos del desastre" que finaliza con la que voy a comentar ahora. 
Es una novela extraordinaria. La fuerza e intensidad de varios de sus personajes podría ilustrar una de las citas insertadas antes de la novela: "Por dondequiera que va, el hombre siempre lleva consigo su novela" (B. Pérez Galdós, Fortunata y Jacinta). 
Efectivamente, en este caso hay al menos cinco tramas, cinco historias dignas de ser contadas: si pensamos en personajes como Louise, Désirée, Jules, Alice y Fernand y los soldados Gabriel y Raoul. Con la maestría que lo caracteriza, Lemaitre engarza el texto de tal modo que unas vivencias nos llevan a otras de modo azaroso, casi mágico.
Algo que me parece asombroso también es el manejo de los silencios narrativos, de las elipsis que deben ser cubiertas por la imaginación del lector.
Louise (personaje que ya había aparecido, como secundario, en Nos vemos allá arriba) es una joven maestra y camarera que tras una insólita petición de un doctor que acude desde hace años al restaurante en el que trabaja, presencia el suicidio de dicho hombre mientras accede a que la vea desnuda en un hotel. El desconcierto y las consecuencias que este trauma le ocasionan la llevan a descubrir quién era verdaderamente ese hombre y su historia de amor oculta del pasado (que vuelve a través de unas cartas). La existencia de Louis cobrará otro sentido a partir de su desasosegante descubrimiento. Mientras ese hecho sucede, es 1940, París está sufriendo el azote de los ataques nazis y las escenas de pánico, huida de muchas personas se entremezclan con la trama de la narración... Son pasajes verdaderamente impactactes y aterradores; en este caso, el protagonista colectivo son muchas personas anónimas e indefensas, víctimas de una guerra. Louise también formará parte de dicho escenario, en el que peregrina incansablemente con tres niños huérfanos. Por otra parte, la situación del ejército francés (encarnado en la historia de Gabriel y Raoul, fundamentalmente) con tropas desmoralizadas, y abandonadas a su suerte, muestran otra cara del conflicto. A pie de guerra.
El extraordinario personaje de Désiré, imaginativo, increíble, arrollador... es una figura digna por sí sola de una gran novela. Un enigmático hombre que transforma, con su ilusionismo, todo lo que toca.
Tanto Jules (el dueño del restaurante en el que trabaja Louise) como Alice (una mujer enferma del corazón de la que se narra su relación con Fernand, que está en el ejército y se convierte en rico por azar) son figuras muy interesantes. El primero por su bondad, halo de ternura y tristeza que lo convierten en un personaje humano y entrañable, especialmente cuando ayuda a Louise en su irracional viaje de búsqueda de un hermano desconocido. De hombre tranquilo se lanza sin pensarlo a encarnar una gran valentía, por el cariño que le profesa a su joven amiga. De modo paralelo, Alice me ha parecido una mujer que pasa de una vida recogida y soñadora (lee continuamente Las mil y una noches) a encarnar la acción y la ayuda en el campamento improvisado en el que ayuda a Désiré y a la increíble monja enfermera (este último personaje secundario adquiere también un valor indiscutible en la obra).
Cuando terminas la novela tienes la sensación de que querrías seguir leyendo. El narrador, a modo de resumen, responde a nuestros interrogantes de qué es de la vida de los personajes muchos años después.
Muy, muy recomendable. Me ha encantado.

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de
Beatriz González López
gonlobea@gmail.com

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