EL OTOÑO DEL PATRIARCA. GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

Soledad y vacío son las palabras que sobrevolaban mi mente a medida que avanzaba entre estas extraordinarias páginas que vuelvo a leer después de más de 25 años.
Los múltiples narradores que intercambian voces en la historia, sin previo aviso para el lector, quizás sea el aspecto más reseñable desde el punto de vista de la técnica constructiva de la novela.
En la temática: el otoño crepuscular, la vejez, el abandono con toda su crudeza, el descubrimiento de las mentiras sobre las que se asentaba el  poder, que parecía absoluto, de un hombre que sembraba miedos, terror, muerte y lástima.
Con un fluir continuo en la presentación del tiempo de la historia, que tiene como epicentro la figura de un patriarca, de un dictador exteemadamente poderoso que maneja a su antojo la vida, la muerte. La potestad que ejerce (o cree ejercer) por doquier desde una soledad y tristeza absolutas, que en realidad  preside todas las páginas.
Un mundo que se desmorona ante los ojos del lector (y también del protagonista de la historia) y que desde el comienzo se implanta en toda su desolación en la presentación de la muerte.
Hay personajes femeninos admirables, como el de Bendición Alvarado, la madre del dictador, rodeada de pájaros; mujer de misteriosos orígenes, cuyo cadáver es llevado por orden de su hijo por todo el país para que lo veneren... o Letizia Nazareno, la mujer que lo dominó y de la única que tiene un hijo reconocido entre tantísimos que había engendrado. Me ha impactado la descripción de la crueldad de su muerte y la de su hijo. También es especial Manuela Sánchez, la belleza que se alza entre la pobreza y le deja un halo de desolación con su desaparición súbita e inexplicable.
En las páginas el realismo mágico aflora de un modo que atrapa totalmente y me conmociona (como siempre me ha pasado desde mi primer descubrimiento de este recurso allá por mi adolescencia...).
Impresionan tanto la narración de abusos y violencia como  la poética ternura con la que se evoca, por ejemplo, la pérdida de la memoria... en un vaivén contradictorio de delicadeza y crueldad que configuran al carácter del complejo personaje.
Ruinas, desmoronamiento de una naturaleza exuberante, soledad y más soledad.
Un día de verano he estado sumergida en la lectura de estas páginas que ya no recordaba en las que odio y compasión oscilan en el sentimiento que nos provoca la tiranía del poder y la consciencia terrible del doloroso paso de un tiempo inexorable que lleva a la estación del otoño final.
Recupero, a través de este vídeo, unas palabras de Márquez que explican el proceso de creación de la obra

 

1 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué libro tan maravilloso!

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de
Beatriz González López
gonlobea@gmail.com

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