LOS GIRASOLES CIEGOS. ALBERTO MÉNDEZ- GIANLUIGI TOCCAFONDO

 

Si ya me había impresionado la lectura, hace años, de Los girasoles ciegos de Alberto Méndez, la relectura de los relatos (acompañados en la segunda parte de esta cuidada edición por las sintéticas y certeras ilustraciones de Gianluigi Toccafondo) me ha vuelto a impactar.
"1939. Primera derrota o Si el corazón pudiera dejaría de existir", "1940 Segunda derrota o Manuscrito encontrado en el olvido", "1941  Tercera derrota o El idioma de los muertos", "1942 Cuarta derrota o Los girasoles ciegos" son los títulos de los 4 relatos que componen el libro, que lleva el título del último.
Es un homenaje, en algunos casos, a los derrotados, a los silenciados por pensar diferente, a gentes comunes que vivieron en sus carnes el dolor de haber perdido una guerra civil  que los llevó al destierro, a la muerte, al hambre, a la desolación, la represión y también al olvido... En otros casos, es un canto a la valentía, a la defensa de las propias convicciones, a la dignidad.
Las historias pueden leerse de modo independiente pero siempre hay algún personaje que se entrelaza en varias para darle mayor fuerza y cohesión al texto o para completar otra visión de la misma realidad que, además, sugiere que el dolor se extiende con diversas ramificaciones-.
En "Si el corazón dejara de existir" el capitán Alegría, del ejército fascista, se entrega incomprensiblemente a los Republicanos cuando los golpistas toman Madrid. Es su manera de reparar lo que considera ha sido un error en su actuación y su vida.
"Manuscrito encontrado en el olvido" es un crudo testimonio (redactado a modo de diario) en el que un joven llora la muerte de su esposa e intenta que siga vivo su hijo recién nacido en un ambiente de total dolor, hambruna y desolación.
"El idioma de los muertos" es un impresionante cuento en el que las mentiras que inventa un soldado republicano, que está en la cárcel, a los padres de un joven del otro bando, lo llevan a prolongar su vida unos días más hasta que decide contar la verdad y ser fusilado, en consecuencia.
El último es quizás el más sobrecogedor: una mujer y su hijo conviven con el peso que supone tener escondido en un armario al padre de familia (Ricardo). El niño debe vivir con ese secreto, recibe también unas enseñanzas a escondidas de su padre; pronto la mujer sufrirá también en sus carnes el abuso de un diácono con el que estudia el niño... lo cual provocará consecuencias irreparables.
Estupenda edición, en Contempla, de esta obra excepcional que hay que leer.

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de
Beatriz González López
gonlobea@gmail.com

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